domingo, noviembre 07, 2010

Un poco de Historia no hace mal, al contrario.

La Iglesia que nace del pueblo. Relevancia histórica del movimiento Cristianos por el Socialismo

Mario Amorós•

Chile sufre dolores de parto. Si no nace una patria nueva, el pueblo no podrá ser feliz. Los cristianos tratamos de seguir los pasos del Señor Jesús. Él vivió y murió por la libertad del pueblo. Como sacerdotes, pastores, religiosas y laicos, creemos que Dios quiere la justicia y la igualdad. Nos llamamos “Cristianos por el Socialismo”. Esto no es un partido político. Somos cristianos que tratamos de compartir el sufrimiento y la lucha de los pobres. Sabemos que el futuro de Chile está en manos de los trabajadores. Nuestra fe cristiana se fortalece en las luchas y esperanzas de la clase trabajadora.1

Una de las características más originales de la revolución chilena fue la participación activa de amplios sectores de sacerdotes, pastores, religiosos y laicos en la transformación socialista de la sociedad. La expresión más acabada de aquel compromiso fue la creación y desarrollo del movimiento Cristianos por el Socialismo porque con su inserción en el mundo popular, con su testimonio de vida y de lucha, sus militantes derrumbaron los dogmas que históricamente habían enfrentado a marxistas y cristianos. Si la nacionalización del cobre devolvió a Chile su principal riqueza, si la reforma agraria erradicó el latifundio, si los trabajadores se organizaron para defender al Gobierno Popular, si todos los niños recibieron medio litro de leche diario, si Quimantú permitió que millones de personas accedieran a la cultura, la participación de los cristianos en la construcción del socialismo enriqueció aquel singular proceso revolucionario y contribuyó a hacerlo inolvidable.


I. Del anatema al diálogo.

Aunque desde mucho antes algunos cristianos se habían comprometido con la transformación socialista de la sociedad chilena y qué mejor ejemplo que Clotario Blest, ex seminarista y primer presidente de la Central Única de Trabajadores, el “diálogo” entre marxistas y cristianos en Chile tuvo como año decisivo 1965. Si en septiembre de 1964 los creyentes votaron en masa a Eduardo Frei para impedir la Victoria de Allende bajo la presión de una feroz campaña del terror contra el “comunismo ateo”, en abril y mayo del año siguiente marxistas y cristianos se manifestaron por primera vez de manera unitaria para condenar la invasión norteamericana de la República Dominicana, que derrocó al presidente constitucional Juan Bosch e implantó el régimen represivo de Joaquín Balaguer.

La IC en la marcha GAY