viernes, mayo 28, 2010

Cuaderno 03

Comisión Programa Cuadernos políticos para la reflexión y el debate

Mediante la edición de estos Cuadernos para la reflexión y el debate, la Comisión Congreso de la Izquierda Cristiana busca contribuir a la difusión de ideas y propuestas de diversos compañeros, sobre distintas materias de interés, al servicio de la elaboración de una propuesta programática del partido.
Mayo de 2010

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Las consecuencias del “espíritu empresarial” en la educación chilena


Introducción
La democracia neoliberal que cubre toda la década del noventa hasta nuestros días, ha gestionado los consensos para diseñar e implementar las políticas públicas. En el caso de la educación, dichos criterios anteceden al período en cuestión y su resultado proviene de la relación entre los ideólogos del gobierno de facto y los líderes empresariales.
Uno de los resultados de este acuerdo presentado como nacional, es la retirada del Estado de la administración de los sistemas educacionales. En consecuencia, el repliegue del Estado lleva a esta organización a ser un transmisor de recursos económicos sin saber, a ciencia cierta, su destino (2). Esta forma de establecer el gobierno de la política pública sí tiene una razón para sus diseñadores, debido a que es tomada como una oportunidad para introducir el “espíritu empresarial” en los quehaceres de la formación de lo que ahí se entiende por capital humano.
Esta forma de implementar la educación, inherente a la democracia neoliberal, presenta tres supuestos que hoy son ineficientes y, en parte, permiten comprender la situación de las escuelas y liceos de las comunas con menos recursos económicos de Chile, ó, en el ámbito universitario, la escasez de herramientas intelectuales con las cuales llegan los alumnos y alumnas a cursar disciplinas conducentes a un grado académico o a un título profesional.
El primer supuesto sostienen que en nuestra sociedad hay varios actores políticos y agentes económicos que tiene la capacidad de ver más allá que otros actores. Es decir, ellos gozarían de una mirada global en donde no sólo evalúan la relación del presente entre la educación y la sociedad, sino que el futuro de los vínculos entre la educación y la economía.
De ahí que estos actores políticos y agentes económicos tendrían la capacidad para identificar las necesidades de la sociedad chilena, y el poder para elegir por los habitantes de la república, los hitos de sus arraigos intelectuales, materiales y laborales.
El segundo supuesto de la educación inherente a una democracia neoliberal es una prolongación lógica del anterior, y supone el despliegue de las relaciones entre organizaciones sin y con fines de lucro que brindarán servicios educacionales según un tipo de conformación industrial. Por tanto, se trata de una red de sistemas educacionales alojada en una de las ramas productivas, ó, cluster de conocimiento sociotécnico.
En consecuencia, la política de educación es pensada desde los funcionamientos del modelo económico neoliberal chileno, permitiendo que emerja un obrar pedagógico técnico y profesional para producir o construir abundante capital humano para satisfacer las necesidades de un proceso de crecimiento económico que - se preveía- ya no sólo era de explotación minera y agraria, sino que basado en los servicios con lo cual - nuevamente se suponía- podría agregársele valor a las materias primas (commodities).
Evidentemente este modelo de formación ha quedado desfasado no sólo porque el ajuste entre: capital humano formado y ofertas laborales, no se ha reunido de manera armónica y sistemática en el tiempo transcurrido, sino que a partir de la Crisis Tequila (1994) y Asiática (1998), es posible que la economía chilena crezca a tasas aceptables, es decir, superiores al 4,8%, llegando en algunos períodos al 6% (1994 a 1997), sin tener la necesidad de emplear más mano de obra. De hecho, hoy nuestros hombres y mujeres cuentan con más información sociotécnica que las que ellos ocuparán en sus desempeños dentro de las plazas laborales del Mercado de Trabajo.
El tercer supuesto de la educación inherente a nuestra democracia neoliberal se refiere a la certeza teórica con la cual se prevé la regulación de los actores del sistema educacional. Es decir, se creyó y se cree que al introducir mecanismos del mercado al ámbito de la educación, estos lograrían generar control social. Por tanto, la “competencia” entre agentes económicos con fines de lucro que brindan servicios educacionales, aumentaría la calidad de la información sociotécnica que se imparte en las aulas y, a la par, reduciría a un nivel de “equilibro” los costos por esas educación.
Pero aquí se supuso y diariamente se supone, lo que no sucede en la economía chilena, a saber: que los consumidores de la educación o sus “clientes”, buscarían comprar los mejores servicios según un precio de “equilibrio”. A raíz de lo cual, las demandas del mercado educacional chileno eliminaría a las organizaciones sin y con fines de lucro que brindasen una mala educación (3).
Esto se debe a una ilusión que orienta a este diseño de política educacional, la cual supone que los “clientes” no sólo contarían con un amplio abanico para hacer efectiva su definición de futuro deseado para sus hijos, en medio de una oferta educacional también amplia: accesible y diversa. Además, estos clientes tendrían un poder adquisitivo para comprar la información que les permite evaluar la calidad de cada organización educacional e incorporar a sus hijos a la organización educacional que ha sido evaluada y seleccionada.
Luego, con los gobiernos de la Concertación de Partidos por la Democracia podemos ver la combinación de continuidades y cambios en estas materias. Beleï (2003:180) señala que las reformas buscaron desplegar tres ejes: a) el Estado debe conducir, promover y controlar el proceso de cambio curricular, implementar instrumentos de mercado según las cualidades que la educación presenta y emplear una estructura administrativa descentralizada.
En una primera fase, 1990 y 1993, se implementó un programa de inversiones y modificaciones curriculares orientado a mejorar la educación para el trabajo, el cual fue acompañado con acciones tendientes a capacitar a jóvenes desertores del sistema de enseñanza y a implementar una discusión sobre el proceso de reforma que debía llevarse a cabo (4).
En esta etapa se fortalece la educación media Técnica y Profesional asumiendo dos aspectos. Por un lado, el resultado de la interpretación que se realizó sobre la demanda de las familias de menores ingresos, la cual indicaba que una mayoría optaba porque sus hijos fuesen a sistemas educacionales que les permitieran una relación expedita con las plazas laborales. Por otro lado, se mantuvo la idea fuerza que se había propuesto en el régimen militar, a saber: la formación debía mantener una íntima relación con las cualidades del mundo productivo.
Para 1994, el diagnóstico sobre los problemas de la educación media permitió presentar con fuerza la necesidad de una reforma estructural, la cual fue pensada en medio de los ordenamientos jurídicos vigentes (Beleï, 2003: 186), es decir, los dejados por el gobierno de facto militar. Esta reforma estructural se visualizó posible, señala Beleï, a través de tres medios: Programa de Mejoramiento de la Calidad y la Equidad de la Educación Media (MECE-Media), implementación de la Jornada Escolar Completa (JEC) y reforma al curriculum de la educación media (5).


Globalización y reflexividad


Existe un ámbito de incertidumbres derivada de las transformaciones recientes de la modernización, la que habitualmente es usada para interpretar, por ejemplo: la pérdida de las identidades colectivas. Sin embargo, parece poco habitual ver en qué medida esta incertidumbre guardan relación con la política educacional.
Con este objetivo asumimos que la globalización es un proceso que se caracteriza por dos dimensiones. La primera, reproduce “un circuito mundial de intercambio” (Baudrillard, 2003:29) que fortalece una “red de dependencias” (Bauman, 2003:116). Estas relaciones se habrían promovido desde la colonización y esclavitud (Morin, 2003:35), y luego de la caída de los socialismos reales si bien se vería regulada por una sola potencia que, al mismo tiempo que ejerce la dominación alberga el ideal de la emancipación, sería conducida por la participación de los “inversionistas institucionales” (Boudieu, 2000:21) y “gestores” (Bauman, 2003:51) cuyas herramientas condicionan las conductas de las empresas y los Estados.
El hecho significativo es que el circuito de intercambio establece un abanico limitado de opciones para desenvolver el obrar colectivo, y su soporte estaría en el “mercado de Estado que se torna mundial” (Morin, 2003:37). Toda vez que el mercado no sólo regular la economía, sino que trata: diagnóstica, diseña e implementa, respuestas a los problemas, entre ellos, los de la educación.
La segunda dimensión nos indica que la globalización reviste el carácter de un estado de “identificación total del mundo” (Baudrillard, 2003: 27) que promueve la dominación y la coherencia, debido a que satura la realidad de sentido, finalidad y eficiencia. Esta dominación tendría un carácter simbólico (Bourdieu, 2000:65-67) porque duplica la dominación primaria y fomenta la conversión porque su sentido reporta una guía a las formas de expresión asociativa de las personas.
Esta conversión acontece en la medida que la dominación ya no se sustenta en la “vinculación-y-compromiso” (Bauman, 2003:51), sino que sucede dentro de la “institución de la inseguridad” (Bourdieu, 2000:23) o gracias al desenvolvimiento de la “institucionalización del miedo urbano” (Zukin, citado por Bauman 2003:135). Dicha institución domina por precariedad: desregulación del mercado de trabajo, incertidumbre sobre los medios de vida y sentimiento de no controlar el presente (Bauman, 2003:52). Por tanto, al afectar las dimensiones más íntimas de nuestra experiencia (Gidenns: 1996:33), nos acerca el “umbral de catástrofe” (Luhmann, 1996:125).
Definida la globalización desde estas dos dimensiones, suponemos que ella promueve la certeza sobre la “desintegración de la fe en el progreso” (Morin, 2003:38), lo cual no estaría solamente facilitado porque el progreso se asumiría como un “mito marcado por un tipo de sociocentrismo occidental” (Morin, 2003:43) donde: desarrollo, significa que el crecimiento técnico y económico es la “locomotora” de un desenvolvimiento humano que va a efectuarse siguiendo el modelo Occidental. Sino que, fundamentalmente, porque el tipo de progreso implementado a la vez que muestra el valor del individuo produce hipertrofia individualista, resultando en hiperindividulismo y en destrucción de los lazos solidarios (Morin, 2003:44; Bourdieu, 2000:25).
Así y en la medida que la globalización va permitiendo posibilidades de libertad: autonomía, derecho a la autoafirmación o derecho a ser uno mismo, conduce a una reducción de las posibilidades de encontrar seguridad tanto en lo que se sabe sobre el mundo inmediato como en las circunstancias venideras. Por tanto, estos resultados del proceso de globalización condicionan el ritmo de la descomposición de las experiencias significativas de la convivencia de los maestros, alumnos y alumnas, padres, madres, hermanos, abuelas o tíos que son la comunidad educacional.
En términos específicos, dichos resultados del proceso de globalización permiten interpretar las opiniones de sentido común que indican que en los sistemas educacionales comienza a retroceder la vida en comunidad porque, entre otras cosas, las lealtades se diluyen debido a la razón económica de costo y beneficio o del frío cálculo de medios a fines. Este factor trasforma el “circulo cálido” (Rosenberg citado por Bauman, 2003: 16) del sistema educacional, porque va fracturando las bases que sustentan el “entendimiento compartido” (Tönnies citado por Bauman, 2003:15) de la comunidad educacional.
Esta transformación es comprensible si consideramos que en las relaciones de la comunidad educativa hay revisiones, proclamaciones y escrutinios sobre los valores que, antaño, mantenían la normalidad, a saber: los que sostenían la vigencia de la vocación pedagógica, validaban el futuro de una mejor vida si se contaba con educación y que reconocía a los meritos como fundamentos de la movilidad socioeconómica vertical. Entonces, este conjunto de criterios son sacado de su estado tácito y llevados al cuestionamiento sobre las probabilidades de su factibilidad para resolver la vida cotidiana en el barrio, en la cuadra, en la población o en la villa.
Ante el ocaso de estos criterios, se ha ido amojonando un nuevo tipo de [(no) comunidad] que se caracteriza por preferir la separación en lugar de la negociación de la vida en común. Por ende, hace suya la ausencia del otro diferente, ó, privilegia la “mismidad” (Bauman, 2003:137). De esta forma, el proceso de individualización que se encuentra promovido por la globalización facilita que se desdibujen los puntos compartidos de la memoria de la comunidad. En consecuencia, lo que nombramos como identidad es un estado rememorativo de lo que ha entrado en descomposición, la comunidad que ya no será más y que puede presentarse como anhelo colectivo de lo que se ha perdido.
Las llaves para entrar y participar, o para salir y huir
La pedagogía implica un obrar plagado de inestabilidad debido a que es teoría práctica en desarrollo, ó, es un punto intermedio entre el arte y la ciencia, debido a que su puesta en práctica conlleva un conjunto de teorías que se organizan desde ideas relativas al arte pero que no comprenden a un sistema de costumbres intelectuales para la acción que lleguen a conformar una disciplina(6). Pero al contar con esa capacidad de conocer su medio de aplicación: lo que ella causa y como lo hace, se aproxima a la ciencia. Sin embargo, inmediatamente se aleja de ella porque si la ciencia debe expresar lo real, la teoría pedagógica tiene por misión guiar la conducta, es decir, su saber es demandado por la inmediatez del contexto donde ella se realiza (Durkheim, 2007:10).
Ahora bien, esas interpretaciones hechas por el que oficia de maestro o maestra necesariamente responden al estado del espíritu contemporáneo expresado como opinión pública y común, en la cual él o ella están inmersos. Por tanto, la pedagógica es sólo su extensión aplicada metódicamente. Este aspecto del fenómeno de la educación permite suponer que este obrar es de carácter colectivo.
Ahora bien. El sistema de relaciones que se construye a partir de los cinco actores que a simple vista podemos reconocer, por ejemplo, en el Liceo: alumnos, docentes, apoderados, paradocentes y comerciantes al interior y/o en la frontera física del Liceo, conforman un medio moralmente organizado que se presenta como la sociedad que lo delimita. Sin embargo, ese aparente estado de participación igualitaria donde el poder no desaparece, sino que fluctúan entre los actores del sistema de educación o del Liceo, puede convertirse en una trampa a la hora de buscar cuál es el contenido de la socialización que se impone diariamente.
Entonces, la comunidad es en sí misma una asociación de dominación (7), a través de la cual se impone una cultura como la legítima. Es decir, no sólo implica la aplicación metódica de estrategias que contribuyen a socializar a las nuevas generaciones en los contenidos formales del sistema educacional, sino que, fundamentalmente, esos cinco actores sociales del Liceo, entregan su voluntad para legitimar uno o varios de los contenidos del proceso de socialización que se encuentra en el ser que les domina diariamente.
En dicho ejercicio de dominación: entrega del mandato y legitimación del contenido del mandato, suponemos que es la sociedad tal cual es, la que construye la institución educación y las organizaciones que la concretan. Por tanto, podríamos sostener que al Liceo no se ingresa de un modo deliberado, debido a que se nace dentro de sus reglas de juego.
Dicho esto, sostenemos que las reformas de la educación en Chile distan de ser una anticipación. Entonces, ellas se asemejan a una estrategia de respuesta ante las necesidades de la producción de la realidad social tal y cual como se presenta y se devela, a ratos, como una retórica que pretende plantar un deber ser para encubrir lo que es: la educación cumple cotidianamente con la función de construir un ser social armónico con lo que es la sociedad aquí y ahora, por lo que, en dicho ser educado, ella graba a fuego las trasformaciones legitimas del recorrido de la sociedad chilena de los últimos treinta años (8).
Uno de esos signos significativos es la creación de un mercado donde hay clientes que demandan servicios de educación y oferentes que compiten, a como de lugar, por hacer suya la mejor clientela: la que paga y genera menos costos por el servicio entregado. De esta forma, son las condiciones del poder adquisitivo de las familias de los alumnos las que establecen las (im)posibilidades de elección entre las opciones en ese mercado (9).
Cambios en la chapa de una de las puertas: Empresa y Mercado Laboral
Como se observa, los cambios en la educación chilena iniciados en dictadura presentan continuidad en dos aspectos que para los asuntos que aquí tratamos, son relevantes. Por un lado, la competencia es la regla del juego entre oferta y demanda y, por otro lado, se sostiene el incentivo por la educación Técnico y Profesional para los alumnos que provienen de familias con bajo poder adquisitivo o, en términos de mercado, con limitadas posibilidad de opción entre la variedad de servicios disponibles.
A continuación lo que nos interesa es sostener que el énfasis dado a la educación Técnica y Profesional se encuentra distante o es extraña a las condiciones que presenta la oferta de las plazas laborales del Mercado de Trabajo.
Es decir, Chile distó de ser una sociedad fordista, por tanto, es imposible suponer el eclipse de dicha forma de sociedad como sí lo podemos establecer para otras; mas bien, la sociedad chilena responde a una economía de enclave de explotación minera como lo sostienen Germani (1971) y, por tanto, altamente dependiente de las variaciones de su entorno como lo indica Cardo y Faletto (2005). Es por esta razón que la nuestra es, hoy por hoy, una sociedad basada en la generación de servicios que se caracteriza por la extensión de lo económico más allá de la esfera de las necesidades materiales.
Por tanto, la empresa que figura como vínculo de la reforma de la educación tiene problemas distintos a las que producen, por ejemplo: maquinaria, debido a que sus necesidades están en generar más venta.
Ahora bien, si a esto le sumamos que el progreso técnico y la globalización de los mercados han acrecentado las posibilidades de elección del consumidor, se configura una noción de actividad económica en la cual los esfuerzos están destinados a conocer y activar los deseos de los consumidores y a emprender investigaciones sobre los futuros mercados. En tal contexto, es la gestión y no el saber técnico lo que se valora en la nueva empresa. (Perret y Roustang, 2000:78-79). Así, el modelo económico sostiene su crecimiento y la absorción de mano de obra a través del sector servicios, y los nuevos trabajadores deben contar con una calificación social que, siendo distinta a la técnica, humanista o científica, implica que deben saber gestionar complejos sistemas de relaciones mediante lenguajes, flexibilidad conductual e intuición estratégica (Perret y Roustang, 2000:91).
Esto trae dos consecuencias. La primera, se fortalece la exclusión social debido a que la calificación social se adquiere por la familia, a través de la incorporación cotidiana a la sociedad por medio de la industria cultural y no por el sistema de educación formal. Supone, por tanto, que las personas que cuentan con esta calificación están bien integradas a la sociedad.
La segunda. El mercado de trabajo se vuelve ambiguo en la medida que las expectativas del demandante del trabajo como del oferente, no concuerdan para delimitar el tipo de desempeño requerido. Aspectos que antes estaban claros con la tabla de calificación profesional que tendía a ajustarse al tipo de puesto de trabajo.
Ahora bien, habitualmente los jóvenes no asumen como modelos a sus progenitores que, a costa de esfuerzo en empleos mal remunerados, han logrado sustentar la vida que llevan. Por el contrario, son los personajes de la “farándula” los que constituyen sus grupos de referencia. En algunos casos, la ausencia de recursos económicos para satisfacer esa necesidad de ser “como ellos”, los lleva a desechar cursos de capacitación técnica-profesional y las plazas laborales; mientras ven con buenos ojos otras alternativas: venta de drogas, pequeños delitos, prostitución y trabajo en negro, que inmediatamente los aproximan a su ensueño (Dahrendorf, 2005:26-26), al anhelo de ser y sentirse parte de la sociedad.
Desde la reflexión que en este apartado desplegamos, esa interpretación que les permite a los jóvenes estar en el mundo, no se encuentra en los individuos que las llevan a cabo, sino que es un resultado de las estrategias profesionalmente implementadas para suscitar necesidades y abrir y consolidar mercados de consumo.
Fraguando nuevas llaves para volver a abrir la puerta
Primero es necesario reconocer que el sistema de educación necesita del reestablecimiento de la comunidad y, por lo mismo, dicha categoría es nuevamente pertinente pero sólo si ella se la concibe ya no como desde una adscripción compulsiva a los mandatos culturales que tienden a legitimar, por ejemplo, la capacitación Técnica y Profesional, sino que como un espacio al cual se asiste con recelo reflexivo, o, al menos, con una distancia entre lo que el joven sabe que puede llega a ser según las expectativas objetivas de dicho entorno y lo que la organización le propone como desarrollo retórico de la vinculación entre: educación y división social del trabajo.
Por tanto, en dicha comunidad no hay una clausura de los riesgos. Por el contrario, existe la certeza – quizás la única - que ellos se amplían en la vida cotidiana en la medida que el Liceo no entrega capacitación social para el mundo en el cual se habita.
Segundo, en la medida que la socialización ha ido incorporando la competencia y la posibilidad de elegir entre opciones, es poco probable sostener que el sistema educacional genere grupos de pertenencia de carácter estable. Por el contrario, si la elección significa estar predispuesto a observar las variaciones de las opciones en competencia. Entonces, los vínculos son fugaces.
Asumiendo estos dos aspectos es factible sostener que el Liceo, o la comunidad moral que está ahí, no es una totalidad orgánica, por el contrario, se asemeja a un “archipiélago de partes sin todo, sin borde exterior” (De Marinis, 2005:29-30). En consecuencia, la pedagogía instituye a la comunidad educacional cuando es un espacio contingente y situacional, el cual se sostienen por las experiencias particulares, las tradiciones culturales y las tramas sociales definidas (Duschatzky citado en Baeza, 2002: 111).
Por tanto, el sistema educacional ya no puede ser asumido como un espacio que se encuentra fuera de la realidad que se ha intentado describir en los puntos anteriores, y no debe seguir habitándose como si, en su interior, los jóvenes estuviesen libres de las marcas de su pasado y de las incertidumbres de su futuro. Es, por tanto, necesaria una nueva noción que asuma la cogestión educativa, la cual se manifiesta cuando se valoran los vínculos siempre inestables de los que se encuentran co-construyendo el contenido y las estrategias de la socialización (Dabas, 2005:38).
Esto permite pensar a la educación como si se tratase de un entramado de relaciones entre posiciones derivadas del barrio, de la población o de la villa; y de universos simbólicos que orientan la política y el poder de la comunidad. De ahí que, a ratos, podamos emplear la categoría de auto-organización (Dabas, 2005:27) para interpretar cómo las capacidades de los involucrados terminan por clausurar las incertidumbres aun en condiciones cambiantes e inestables.
De ahí que también es necesario plantear que la definición clásica de autonomía del sistema de educación debe variar de sentido, en la medida que ahora ella no refleja la posibilidad de aislamiento del Liceo. Por el contrario, esa categoría debe manifestar el proceso de una organización autorrecursiva (Morin citado en Dabas, 2005:27) que desenvuelve creativamente sus vínculos e interdependencias con un entorno.
Esta variación en la noción de autonomía termina por fracturar la validez tautológica del sistema de conocimientos que se erigía desde una función legisladora y otra totalizadora del conocimiento; sistema que fue definido como indisociable de un sujeto que lo encarna y, en dicho acto, él se hace sujeto: universal, racional, pleno y reconciliado con su propia obra. En su reemplazo aparece un proceso de construcción de conocimiento que anida en la relaciones de las personas cuando definen sus contextos significativos de aprendizaje.
De ahí que, por un lado, la pedagogía no puede ser más entendida como un relato unidireccional, sino como el ejercicio colectivo de la reinvención de la opinión en los espacios de aprendizaje y, por otro lado, la responsabilidad de la entrega del conocimiento recae en las disposiciones, virtuales o reales, de los que conforman las redes donde surge el saber y en la cual está el joven (Dabas, 2005:112). En consecuencia, el resultado es la construcción colectiva del saber estar en el mundo.



Notas
(1)Integrante del boletín www.educacionyliberacion.wordpress.com.
(2)“La gravedad de estas constataciones se debe vincular con las cifras globales que el Estado chileno ha invertido en educación. Los recortes del gasto arrastrados de la dictadura militar, significaron que los gobiernos de la Concertación iniciaran su primer período presidencial con un gasto de 4% del PIB (1,6% privado y 2,4% público). Sin embargo, en comparación con 1990, el gasto en educación como porcentaje del PIB, prácticamente se ha duplicado. En términos reales el gasto público entre 1990 y el 2004, ha aumentado en 3,6 veces, pasando de $636 mil millones a más de $2,27 billones11. Un 41,4% del gasto público en educación total va de manera directa o indirecta a establecimientos privados (2,5 veces más que los países desarrollados).” (Ramis, 2008)

(3)“Sin embargo, a casi treinta años de estas transformaciones la evidencia cuestiona la eficacia del sistema de administración privado en comparación con el sistema público. El informe de evaluación del sistema educacional chileno, elaborado para la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico OCDE, en 2004, aborda el punto en el capitulo "Incentivos, mercados educacionales y eficiencia" (OCDE, 2004:177-193). Al respecto señala que "...los alumnos de colegios particulares de 4º y 8º básico no hicieron mayores avances que los estudiantes de establecimientos públicos (durante la década de los '90)" (pp. 181-183). Además, "es sorprendente que la evidencia empírica de los años '90 revele que los estudiantes de un estatus socioeconómico similar obtienen un puntaje algo menor en los colegios particulares subvencionados laicos (cerca de dos tercios de todos los establecimientos particulares subvencionados) que en los establecimientos municipales". (Ramis, 2008)
(4)Esto fue encomendado a doscientos investigadores distribuidos en las siguientes áreas: currículo y estructura, prácticas pedagógicas, evaluación de los resultados educacionales y eficiencia del nivel y formación de los profesores (Beleï, 2003: 183).
Estratégicamente el proceso de gestión y, centralmente, incorporar la cultura juvenil, especialmente los intereses, valoraciones y prácticas que ellos realizan. (Beleï, 2003:189) Además, el programa MECE-Media, introduce una modificación importante al fijar Objetivos Fundamentales (OF) y Contenidos Mínimos Obligatorios (CMO); y establece Actividades Curriculares de Libre Elección (ACLE) para los alumnos, las cuales deben lograra tres objetivos: ocupar creativamente el tiempo libre de los jóvenes en los horarios en que estos no tienen clases y en las instalaciones físicas del establecimiento, generar un contexto de motivación para que los alumnos mejoren su predisposición al aprendizaje y sensibilizar a los docentes sobre el mundo de los jóvenes para que ellos incorporen sus necesidades a las actividades de clase.

(6)“La pedagogía es pues algo intermedio entre el arte y la ciencia. No es arte, porque no es un sistema de prácticas organizadas, sino de ideas relativas a esas prácticas. Es un conjunto de teorías. Por este lado se acerca a la ciencia. Solamente que, mientras las teorías científicas tienen por objeto único expresar lo real, las teorías pedagógicas tienen por objeto inmediato guiar la conducta. Si ellas no son la acción misma, la preparan y están muy próximas a ellas. En la acción es donde se encuentra su razón de ser.
Si excede los límites de su dominio legítimo, si se empeña en sustituir la experiencia, en dictar recetas ya hechas para que el practicante no tenga más que aplicarlas mecánicamente, degenera en construcciones arbitrarias. Pero, por otro lado, si la experiencia prescinde de toda reflexión pedagógica, degenera a su vez en una ciega rutina, o bien se pone a remolque de una reflexión mal informada y sin método. Porque la pedagogía, en definitiva, no es otra cosa que la reflexión más metódica y mejor documentada posible, puesta al servicio de la práctica de la enseñanza.” Durkheim, Emile, 2007, La Educación Moral, pp.10, Buenos Aires, Ediciones Losada

(7)“Un estado de cosas por lo cual una voluntad manifiesta (mandato) del dominador o de los dominadores, influye sobre los actos de los otros (del dominado o de los dominados), de tal suerte que en un grado socialmente relevante estos actos tienen lugar como si los dominados hubiesen adoptado por sí mismos, y como máxima de su obra, el contenido del mandato.” (Weber, Economía y Sociedad)
(8)“No es tan sólo que la sociedad sea la que ha elevado el tipo humano al rango de modelo que el educador debe esforzarse en reproducir, sino que también es ella la que lo modela, y lo modela según sus necesidades (...) El hombre que la educación debe plasmar dentro de nosotros no es el hombre tal como la naturaleza lo ha creado, sino tal como la sociedad quiere que sea, y lo requiere tal como lo requiere su economía interna (...) Todo cambio de alguna importancia que se produzca en la organización de una sociedad origina como contrapartida un cambio igual en la idea que se hace el hombre de sí mismo.” (Durkheim, 1975)
(9)En este contexto, el Sistema de Medición de la Calidad de la Educación (SIMCE) sería el que aportaría la información para conocer las fluctuaciones de los oferentes de educación.


Bibliografía
Baeza, Jorge, 2002, “La experiencia cotidiana del estudiante de Liceo de sector popular urbano”, en Revista chilena de Temas Sociológicos, nº 8, año IV.
Baudrillard, Jean, 2003, “La violencia de lo mundial”, en Baudrillard, Jean; y Morin, Edgar, 2003, La violencia del Mundo, Buenos Aires, Argentina, Editorial Libros del Zorzal.
Bauman, Zygmunt, 2003, Comunidad. En busca de seguridad en un mundo hostil. Argentina, Ediciones Siglo Veintiuno.
Beleï, Cristian, 2003, “Veinte años de políticas de educación media en Chile: 1980 – 2000. De la autorregulación del mercado al compromiso público”, en Veinte años de Políticas de Educación Media en Chile, ediciones del Instituto Internacional de Planeamiento Educativo de UNESCO
Cardos, Fernando, y Faletto, Enzo, 2005, Dependencia y Desarrollo en América Latina. Ensayo de interpretación sociológica, Buenos Aires, Ediciones Siglo veintiuno.
Dabas, Elina, 2005, Redes Sociales, familias y escuelas, Buenos Aires, Ediciones Paidós.
Dahrendorf, Ralf, 2005, “Clases sin lucha, lucha sin clases. El conflicto social moderno”, en En busca de un nuevo orden. Una política de la libertad para el siglo XXI, Buenos Aires, Ediciones Paidos.
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Durkheim, Emile, 2007, La Educación Moral, Buenos Aires, Ediciones Losada.
Germani, Gino, 1971, Política y sociedad en una época de transición. De la sociedad tradicional a la sociedad de masas. Buenos Aires, Ediciones Paidós.
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Ramis, Álvaro, artículo sobre educación, Santiago, s-f-p.

Nicolás Gómez Núñez (1)

Cuaderno 02

Comisión Programa - Cuadernos políticos para la reflexión y el debate

Mediante la edición de estos Cuadernos para la reflexión y el debate, la Comisión Congreso de la Izquierda Cristiana busca contribuir a la difusión de ideas y propuestas de diversos compañeros, sobre distintas materias de interés, al servicio de la elaboración de una propuesta programática del partido.
Mayo de 2010

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Aportes para una discusión programática

Hoy día se vive a nivel planetario el inicio de una época catastrófica. No podemos soslayar dos situaciones muy palpables: 1) el calentamiento global, que sabemos ha empezado a provocar estragos, independientemente de que sea producto del accionar del hombre o producto de un ciclo de la naturaleza, y 2) la voracidad de la actual etapa del desarrollo capitalista, en la que el consumo desmedido y el agotamiento de los recursos naturales; el hambre y la muerte; la destrucción y las guerras, han crecido y se han masificado como nunca antes en la historia de la humanidad.

Y da la casualidad que todos estos males y desgracias se manifiestan solamente en los países del llamado Tercer Mundo y en ningún país del que llaman del primer mundo, que son los dueños y fabricantes de armas y guerras y los más grandes consumidores de la energía y las materias primas de ese tercer mundo. A esto se agrega que, por otra pequeña casualidad, ninguno de ellos sufre o vive ninguna de aquellas atrocidades.

Por su parte, América latina sufre estas mismas atrocidades, con la sola excepción de la guerra (pero no existe ninguna duda que cuando sea necesario la provocará).

Chile, este pequeño y triste territorio, no escapa a estas calamidades, ni a las que vendrán.

Por esto, no sólo es un imperativo moral, sino también lógico y racional, intentar solucionar los problemas de ahora con una visión política, cultural, social y económica que también evite o disminuya el caos y la destrucción que nos depara el futuro.

Durante siglos, el camino de la humanidad se ha guiado por los imperativos económicos, tanto en el campo del capitalismo como en llamado socialismo real. Se han elaborado conceptos como “desarrollo”, “crecimiento”, etc., que han devenido en pura ideología para justificar la acumulación, ya sea privada o estatal, la depredación de la humanidad y de la naturaleza, ya que en definitiva el hombre siempre ha podido producir más de lo que necesita.

Creemos que a todos los problemas actualmente nos enfrentamos, y a los que vendrán, hay que encontrarles solución a través de la política en su más profunda y amplia expresión.

En el caso de nuestro país y en el contexto latinoamericano, deberíamos partir por la organización política–jurídica–administrativa que permita la más amplia democracia desde la base, así como la distribución del poder a y desde las pequeñas comunidades.

Nuestro proceso debería apuntar en dos direcciones: la primera es hacia una nueva visión de la política, la cultura, la economía, etc., que quede afianzada en una nueva Constitución y en nuevas Instituciones que aseguren un nuevo devenir para los seres humanos; y la segunda, hacia la creación de propuestas para esta nueva Constitución, y a partir de estas mismas elaborar un programa mínimo que nos sirva, en la primera etapa, para aglutinar y acumular fuerzas para ir a la batalla final de construir un nuevo país.

Decíamos que durante siglos nos hemos guiados por la economía. Hoy debemos hacerlo por el camino de la política. Y cuando decimos esto, lo que estamos diciendo es algo muy simple: que primero todos discuten y acuerdan como queremos vivir y, en función de ese querer vivir, se planifica la cultura, la educación, la organización jurídica, política, social, y la economía comunal, regional y nacional, para esa forma y querer de vida.

Siempre se ha creído que la gente, el pueblo, está confuso y no sabrá lo que quiere. Sin embargo, desde lo individual y desde la comunidad nadie optará por la aniquilación de su propio devenir. Cuando se piensa y se actúa en contrario, como se ha hecho en los diferentes sistemas, ya se ven los resultados catastrófico a los que estamos llegando, y esto ocurre, entre otras, por dos razones: la primera, porque están puestos los intereses de una minoría en la acumulación y el goce de ésta, y la segunda razón, por el convencimiento de que sólo “nosotros sabemos” lo que los demás quieren y necesitan, y todo en el plano de la economía. ¿Mesianismo de izquierda y de derecha?

Todo lo anterior significa que hay campos estratégicos globales donde no se tienen políticas claras, discutidas y asumidas por la gente, como, a modo de ejemplo, sucede con las ramas de la economía que están directamente vinculadas al bienestar y la dignidad de las personas y que a la vez constituyen, en su desarrollo futuro, la posibilidad o no de prevenir y cuidar el devenir humano y el de la naturaleza. Así, tendremos que reflexionar y rediscutir sobre los recursos minerales; los pesqueros; los forestales, los energéticos, etc., etc. En una perspectiva política.

Los imperativos de hoy

Tenemos una Concertación totalmente agotada, amarrada y asfixiada por una Constitución y una institucionalidad capitalista neo-liberal heredada, imposible de romper, cambiar o modificar desde adentro; una derecha conforme y satisfecha con la administración del modelo e incapaz (por su propia naturaleza) de recoger el descontento; y una izquierda atomizada y pegada a la cultura del NO, sin una propuesta global e integradora para el presente y el futuro del país, sin liderazgo y sin la posibilidad de una orgánica articuladora de los cientos de demandas y de los movimientos sociales y políticos hoy existentes en todo el territorio nacional.

Muchas de las incapacidades de la izquierda obedecen, en gran medida, a otro fenómeno que sería muy largo explicar aquí, pero hay que constatarlo, reconocerlo y expresarlo: somos ególatras, nos “fagocitamos” entre nosotros mismos y somos profundamente anti-izquierdistas: todos los demás no sirven o le hacen el juego a alguien o a algo, o están derechizados; “solo mi grupo y yo” somos los que valemos y tenemos la “papa” y la patente de izquierda o de revolucionarios. (¡Qué buen trabajo ha realizado la ideología dominante!)

Dada esta situación en el Chile de hoy, creemos que una de las tareas más importantes corre por dos carriles que confluyen. El primero es insertarse en los diferentes colectivos y formar núcleos de discusión sobre las demandas más inmediatas y las visiones del país que se quieren o anhelan, y sobre qué caminos políticos se proponen para lograrlo. El segundo carril -y el más importante si queremos constituirnos como los articuladores de una nueva propuesta para Chile-, es ponerse a discutir y elaborar, recogiéndolo de la base social, un camino de ruptura institucional y constitucional con el actual sistema y modelo. Como dijimos anteriormente, no es posible hacerlo desde dentro.

En este punto caben algunas reflexiones y acercamientos al problema. Como sabemos, los cambios radicales se consiguen por el camino de las armas o por el camino de la política. Creemos que el primero, por las condiciones tanto mundiales como nacionales, está agotado y es inviable. El segundo camino, si bien es cierto que también ha conducido a profundos fracasos, éstos se han producido, a la luz de la historia, debido al sectarismo, el dogmatismo, el mesianismo, el vanguardismo; y, lo más grave, no se han construido desde las bases populares procesos profundamente democráticos.

Nuestro proceso debería apuntar en dos direcciones: la primera, hacia una nueva visión de la política, la cultura, la economía, etc., que quede afianzada en una nueva Constitución y en nuevas instituciones que aseguren un nuevo devenir para los seres humanos; y la segunda, hacia la elaboración de propuestas para esta nueva Constitución, y a base de estas mismas elaborar un programa mínimo que nos sirva en la primera etapa para aglutinar y acumular fuerzas para ir a la batalla final de construir un nuevo país.

Sólo a modo de ejemplo, en el plano estratégico, o sea, en el de una nueva Constitución, hay preguntas que tenemos que hacer en nuestro entorno de trabajo, y hacernos como colectivo:

- En lo político-orgánico
¿Que estructuras orgánico - políticas nos damos a nivel comunal, regional y nacional? De modo de asegurar una efectiva participación popular y democrática?
¿Congreso unicameral?
¿Consejos regionales autónomo en aéreas especificas?
¿Como y quienes participan en la Asamblea Nacional Constituyente?

- En lo Económico
¿Son todos los recurso naturales propiedad soberana de la nación? (forestal, minero, pesquero, hídrico, energético, etc.)
¿Puede y debe el estado crear empresas (como Codelco) para-estatales en sectores estratégicos?

- En lo social
¿La educación debe de estar orientadas estratégicamente por el proyecto país, o por las necesidades del mercado capitalista?
¿En función de lo anterior, debe ser una educación estatal y gratuita?
¿Los fondos de pensiones deben de seguir en manos de privados o dirigidos por el Estado hacia inversiones productivas nacionales que aseguren una rentabilidad digna?

Así, podríamos enumerar muchos ejemplos de los problemas existentes hoy, pero ¿como elaborar un programa que los recoja a todos y los articule entre sí hacia un proyecto estratégico?
Aquí está la intencionalidad de este escrito, que es que nos juntemos un grupo de personas, que sin importar procedencia, tengan estas mismas inquietudes y preocupación por el devenir de Chile y America Latina, y ganas de aportar con sus ideas y su trabajo.

Reflexiones

En esa línea, quisiéramos aportar preguntas, dudas y acercamientos que nos sirvan para iniciar la discusión, la clarificación de nuestras propias ideas y el esbozo de una propuesta programática.

Así como el capitalismo ha creado un sistema totalmente cerrado en lo político, económico, ideológico y jurídico, de la misma manera debemos de trabajar cada uno de los temas programáticos, articulados y compenetrados con cada uno de los otros temas y, a la vez, con el conjunto, con una visión libertaria, democrática y humanista.

Hemos intentado una pequeña subdivisión temática sin importancia jerárquica y abierta a otros temas o subtemas:

Poder político
Poder judicial
Ejército y policías
Sistema educativo
Recursos naturales
Medio ambiente
Pobreza, violencia, delincuencia y narcotráfico
Poder político

Qué sistema político podemos proponer que, por una parte, asegure la participación y decisión (poder) de la gente en su devenir, y no deposite ni en líderes, ni caudillos ni orgánicas la soberanía y el poder, y, por otra parte, qué instituciones proponer y discutir para consolidar esta opción política:

Regiones, comunas y comunidades

- ¿Actual división territorial o nuevas regiones y comunas? Considerando numero de habitantes, composición étnica, condiciones climáticas, situación geográfica, potencialidad económica, etc.
- ¿Nuevas comunas dividas en comunidades, pequeñas, fraternas y solidarias? ¿De dónde se generen las direcciones comunales?
- ¿En las comunas, concejales elegidos en las comunidades y alcaldes elegidos por toda la comuna y, todos según normas revocables?
- ¿Las regiones con cámaras legislativas con representantes revocables de las comunas?
- ¿Un poder ejecutivo regional (gobernador o intendente) elegido por todos los habitantes de la región?


A nivel nacional

- ¿Régimen presidencial, semipresidencial o régimen parlamentario?
- ¿Representantes parlamentarios desde las comunidades, comunas y regiones con domicilio real en ellas?
- ¿Toda representación, desde las comunidades hasta nivel nacional, revocables según ciertas normas? Determinadas por la propia comunidad.
Poder judicial
Sobre este tema, desde un punto de vista estratégico y desde una perspectiva revolucionaria y popular, por una parte se ha discutido y elaborado muy poco y, por otra, se lo ha dejado solo a los expertos, sin tomar en consideración lo que las personas, desde su ubicación más básica (comunidad), plantean al respecto.

Se tiende a olvidar que este también es un PODER y que por tanto también en una perspectiva de profunda democracia debe de plantarse una nueva institucionalidad que tienda distribuir ese poder o por lo menos que la sociedad tenga participación en su generación.
A modo de interrogantes se pueden hacer algunas para que los expertos, la militancia y las personas desde la base discutan:
- ¿existen conflictos que los pueden resolver las propias comunidades? Y no deriven a una burocracia lenta, costosa y engorrosa.
- ¿deben de existir cortes comunales, regionales, nacionales, de apelaciones, supremas, etc., etc.?
- ¿cuales serian sus competencias?
- Y lo más importante ¿como se generan y seleccionan los componentes de este nuevo poder judicial?
Sistema económico, medio ambiente y recursos naturales

Si bien es cierto que todos y cada uno de los temas están relacionados entre sí, creemos que estos merecen una reflexión en conjunto.

Siendo el capitalismo tan voraz desde sus comienzos, en esta última etapa se ha demostrado en toda su magnitud su barbarie, pues no solo sigue atentando contra el ser humano a través de la explotación, el hambre y las matanzas, sino que ahora se nota y conduce a la destrucción de la naturaleza y todo su entorno y por consiguiente del planeta.

Ante esto, creemos que es la sociedad en su máxima expresión, la política, la que puede ponerle atajo a tanta barbarie.

Y es el Estado democrático que postulamos como condensación de la sociedad el que tiene que participar, regular y apropiarse de ciertas aéreas de la economía, no solo por una sociedad digna sin el explotación humana, sino también por la continuidad de la especie y de la sobrevivencia de las futuras generaciones.

Como se puede apreciar, hoy el socialismo no es solo una cuestión ética y moral como era planteado por las diferentes corrientes derivadas de la matriz judeo-cristiana desde el siglo pasado, es también una solución lógica y racional a los problemas que ya esta enfrentando la humanidad y el planeta.

Siendo este nuevo Estado la condensación de la política, o sea, la representación de toda la sociedad, la economía debe de estar al servicio de la política y no al servicio de la acumulación. Si esto es así, es la sociedad quien mejor puede definir qué tipo de economía y qué tipo de crecimiento es el que necesita, en que pueda preservar el medio ambiente, puesto que ya no la promueve el lucro, sino el bienestar y el futuro humano. Esto, por tanto, hace necesario que todos los recursos naturales pasen a manos del Estado, para planificar el presente y el futuro de su uso y conservación.

Juan Silva
Miembro de la Comisión Programa IC


Cuaderno 01

Comisión Programa - Cuadernos políticos para la reflexión y el debate

Mediante la edición de estos Cuadernos para la reflexión y el debate, la Comisión Congreso de la Izquierda Cristiana busca contribuir a la difusión de ideas y propuestas de diversos compañeros, sobre distintas materias de interés, al servicio de la elaboración de una propuesta programática del partido.
Mayo de 2010
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Proyecto político-social hacia el socialismo

La Izquierda Cristiana se declaró, en su 2º Congreso, como partido político en “autoconstrucción” y, en esta calidad, llama hoy a todos y a cada uno de los chilenos – sin distinción ni exclusión alguna, no importando ideología política, religión, condición social, raza, etc., y sin dogmas religiosos ni políticos- a colaborar en este proceso y a participar en el “diseño, construcción y materialización” de su Proyecto político-social genuinamente chileno hacia el Socialismo.

Se entiende como socialismo, en este contexto, la “construcción” de una sociedad justa, fraterna y solidaria, profundamente respetuosa y comprometida con todo ser humano y su medioambiente.

Para hacer realidad éste, su revolucionario Proyecto socialista, la Izquierda Cristiana promueve y legitima el uso de todas las formas de lucha y el uso de todos los medios, técnicas y recursos disponibles hoy en nuestra civilización, pero respetando siempre fielmente en toda acción el marco ético cristiano.

Para la Ética Cristiana la Persona, el Ser Humano concreto, es lo más importante y todos sus Derechos deben ser reconocidos y respetados siempre por todos y por todo referente o institución social, política o religiosa.

Para la IC la violencia ejercida en cualquiera de sus formas implica indefectiblemente la violación de algún derecho a alguna Persona.
Y la Persona es el Centro, está en el Origen y en la Finalidad de toda Acción Social de la IC.

La IC afirma que hoy, siglo XXI, la población chilena adecuadamente autoorganizada tiene la capacidad y los medios para encontrar y realizar en nuestro país los necesarios cambios sociales para avanzar hacia un auténtico Socialismo a los menores costos y en los más breves plazos sociales.

El ser humano es básicamente un animal gregario, genéticamente fraterno y solidario.

Para el animal humano su comunidad le es esencial para su proceso de hominización (animal cultural); sólo en y con ella puede avanzar y alcanzar su realización humana, convertirse en un hombre pleno y maduro. Estas fundamentales características humanas hoy han sido bloqueadas y desnaturalizadas por el perverso sistema capitalista presente en nuestra sociedad.

Y la IC considera que para fortalecer y acelerar un trascendente proceso auto-organizador social, que conlleve esa profunda transformación social hacia el socialismo, es preciso entregar a toda la población, especialmente a los niños y jóvenes, una mayor y mejor educación, de crecimiento y desarrollo humano, que favorezca la óptima “autoconstrucción” personal de todo individuo, fomentando un profundo compromiso humano y ecológico con sus semejantes y el planeta, y reconociendo la espiritualidad inherente al ser humano.

Esta auténtica educación humanizadora podrá neutralizar y anular las actuales cosmovisiones y paradigmas (interpretaciones de la realidad) creados por el propio capitalismo para su beneficio, e incorporados, a través del marketing y publicidad masivos, al inconciente colectivo de la sociedad.

Estos nocivos paradigmas son, en último término, los que sostienen y fortalecen este sistema y deben ser reemplazados por cosmovisiones humanistas y ecológicas para promover y favorecer el tránsito hacia el Socialismo.

Este reemplazo de paradigmas constituirá una verdadera revolución social cultural siglo XXI, que se materializará a través de un profundo “cambio de mentalidad” en cada persona, agente clave para la IC en todo este proceso socializador.

Una educación humanizadora indefectiblemente fomentará valores de orden socialista, pues es en definitiva una educación hacia el Amor. La actual educación de orden capitalista sólo pretende crear trabajadores-consumidores muy productivos: máxima producción a un mínimo costo y máximo consumo a cualquier costo.

Esta mejor educación le permitirá a todo Individuo desarrollar una mejor defensa personal ante la deshumanización y depredación capitalista, alcanzar una mayor calidad de vida, más humana, plena y feliz, y entregar un aporte más constructivo y productivo a su comunidad.

Esta mejor educación también favorecerá notablemente la formación de más y mejores equipos humanos en las diferentes comunidades, tan necesarios para “construir” más rápidamente y mejor la autoorganización popular masiva que pueda luchar con éxito contra el capitalismo, para avanzar hacia un genuino socialismo.

La autoorganización popular permite alcanzar el poder político social necesario para actuar sobre las instituciones y poderes fácticos sociales y, desde allí, impulsar el cambio de la conducta de las personas para provocar la emergencia del socialismo. Pero el verdadero, profundo y permanente socialismo se logrará sólo luego de un personal y socialista “cambio cultural, cambio de mentalidad” masivo.

La IC hoy adquiere formalmente, frente al país, el profundo compromiso de trabajar dentro de cada comuna, con cada militante incorporado activamente en alguna organización vecinal o comunal, promoviendo la autoorganización popular, propiciando la necesaria y urgente revolución social cultural a través de una educación pública de calidad, de la difusión de principios y valores humanizadores, ecológicos, socialistas, a toda la población y siempre en activa defensa de todo derecho humano conculcado.

Todo militante IC será reconocido por su actitud siempre fraterna y solidaria en su interacción con el Otro, y por su gran facilidad para integrar equipos. La IC se considera sólo un catalizador organizacional-social que fomenta y favorece la mejor y más rápida autoorganización popular orientada hacia la “construcción” del socialismo.


Sergio Alegría Miembro Comisión Programa IC

miércoles, mayo 26, 2010

Aporte a la discusión....

DOCUMENTO PARA LA DISCUSIÓN TERCER CONGRESO IZQUIERDA CRISTIANA
¡A CERRAR LA PUERTA O ABRIR EL PORTÓN!

La Izquierda Cristiana nace en 1971 en el marco de un proceso histórico de construcción de una patria más justa e igualitaria, estábamos en medio de luchas populares ascendentes encabezadas por el gobierno de la Unidad Popular que lideraba Salvador Allende.
La IC en este proceso histórico de que vive el movimiento popular, contribuye a las tareas de gobierno y legislativas con destacados cuadros políticos .Como no recordar a Rafael Agustín Gumucio uno de los políticos más destacados e íntegros de ese período. Tambien a Jacques Chonchol, a quien le correspondió encabezar una de las tareas revolucionarias más importantes de ese tiempo,como fue la reforma agraria. Y su impacto en las masas campesinas.
La IC como fuerza revolucionaria y socialista se instalo en las poblaciones, universidades, escuelas y fabricas, aportando a la construcción y fortalecimiento del movimiento popular que se movilizaba por libertad, igualdad y dignidad. Sin lugar a duda fue un período históricos que marco la conciencia social, y el temple de cada uno de los militantes de la IC y de todos aquellos que eran parte de las fuerzas revolucionarias. Y, para el pueblo en su conjunto, quedara en su memoria colectiva una vida cotidiana llena de dignidad, actos solidarios, compañerismo y fraternidad. Sin duda los mil dias con Allende quedaran instalados en la retina popular.
El año 1973 se instala una de las dictaduras más sangrientas que ha conocido la historia de América Latina y del mundo, la cual destruye las organizaciones populares, reprime y mata a muchos compatriotas. Acá surgen las figuras de Salvador Allende, Victor Jara y también la de Arturo Riveros mártir de nuestro partido torturado y asesinado por la dictadura en la ciudad de Constitución, debemos destacar que el compañero Rivero había sido elegido gobernador de esta ciudad a través de una asamblea popular que congrego a dirigentes, organizaciones y ciudadanos de esta localidad .



LA IC DURANTE EL PERIODO DE LA DICTADURA

Con la implantación de la dictadura, las fuerzas políticas de izquierda y del movimiento popular, incluyendo nuestro partido, entran en una fase de repliegue orgánico y desarrollan un trabajo clandestino para enfrentar las nuevas condiciones políticas. Esta situación se mantiene hasta el año 1978. La IC a partir de esa fecha se convierte en una fuerza política relevante en la reconstitución del movimiento estudiantil universitario. Las primeras organizaciones estudiantiles, resurgen y se reestructuran en lo que es hoy el pedagógico. De las cinco facultades existentes en ese periodo a la IC le corresponde dirigir desde las organizaciones estudiantiles nacientes a cuatro de estas. Entre los años 1978 y 1981 son dirigentes estudiantiles de la Izquierda Cristiana los que encabezan las principales movilizaciones del movimiento estudiantil. Sin duda a nuestro partido le correspondió un rol fundamental en la construcción de la lucha democrática en contra de la dictadura. Como no recordar el rol fundamental que cumplió la revista Kritica (a cargo de un equipo IC), que se convirtió en ese periodo en el principal instrumento de análisis y formación de los cuadros políticos estudiantiles existentes en ese momento.
Entre los años 1983 y 1986 la IC cumplió un papel protagónico en la organización y movilización del movimiento estudiantil secundario en la Región Metropolitana, aportando destacados dirigentes estudiantiles, en la lucha democrática que dieron los estudiantes secundarios.
A partir del año 1980 la IC contribuyo de manera sustancial en el resurgimiento de las organizaciones poblacionales. Territorios como la Victoria, la Pincoya, lo Hermida, Nuevo Amanecer, Sara Gajardo, Juan Antonio Ríos, San Ricardo, la Legua, Santa Adriana, Santa Olga, José María Caro, Huamachuco, entre otros, supieron de la acción de nuestro partido, el cual se convirtió en un instrumento fundamental en este proceso de articulación y movilización de los pobladores organizados y no organizados, militantes nuestros dirigieron comités de allegados, olla comunes, centros culturales, comité de derechos humanos, clubes deportivos, etc. Sin duda la IC estaba recorriendo los caminos adecuados, desarrollando su rol como partido popular y revolucionario. Las murgas poblacionales y las unidades muralistas Camilo Torres fueron instrumentos reconocidos, queridos y fundamentales para los pobladores que desarrollaban de manera valiente la lucha contra la dictadura. Pedro Mariqueo joven militante de la IC en la población Lo Hermida cae bajo las balas asesinas de la dictadura de Pinochet y se convierte en uno de nuestros símbolos hasta el día de hoy de nuestra lucha al servicio de los sectores más desposeídos.
A partir del año 1986 hasta comienzos del año 1990 se instala en la IC un proceso de discusión y de diferenciación de los militantes, en la caracterización de la situación política de ese periodo y de lo que debiera ser las políticas de alianzas. Esto significo el alejamiento de destacados cuadros de nuestros partidos que emigraron hacia orgánicas partidarias muy diversas. Algunos se incorporaron al movimiento juvenil Lautaro, al Frente Patriótico Manuel Rodríguez y otros al PPD y al Partido Socialista. Cada uno de los militantes que se mantuvieron en la IC sacaran sus propias conclusiones pero hay un mínimo común en aquellos que emigraron hacia otros partidos y es que cada uno de ellos cumplieron roles destacados en sus nuevas orgánicas partidarias.
A partir del año 1990 un conjunto de militantes logra mantener la supervivencia de nuestra orgánica partidaria, lo cual permitió que los últimos 3 años pudiéramos realizar un proceso de crecimiento y fortalecimiento orgánico que nos ha permitido, en la actual coyuntura política cumplir un rol menor de representación en la escena política nacional.

LOS NUEVOS DESAFÍOS POLÍTICOS EN EL MARCO DEL TERCER CONGRESO PARTIDARIO
El actual escenario político da cuenta de una derecha que se está consolidando y que pretende gobernar el país por los próximos 30 años, liderada por un partido profundamente conservador y reaccionario como es la UDI y que ha sido capaz de incorporarse como fuerza política en la conciencia y en la realidad de nuestras poblaciones.
Por otro lado, los partidos de la Concertación están viviendo, su proceso de Reflexión, están desarrollando competencias internas electorales y sin duda, a fines de este año, serán capaces de re ordenarse y ocupar nuevamente de manera clara su espacio político como oposición y de generar una propuesta política al país, remozada pero siempre en el marco del respeto que le tienen al sistema social y económico neoliberal.

Los partidos de izquierda, continuamos sin poder levantar una propuesta estratégica que nos convierta en una alternativa real para el mundo popular. En nuestra filas más bien reina la confusión antes que la claridad. Los procesos electorales donde el Juntos Podemos a levantado programas mínimos, no ha permitido consolidar una propuesta maciza para los distintos sectores de la sociedad .

El Partido Comunista que es la orgánica más consolidado de la izquierda, tiende de manera creciente a tomar como norte político la consolidación de su presencia parlamentaria. Sin duda, no olvidara su trabajo político social en los ámbitos estudiantiles y sindicales, pero su energía y fuerza principal las colocara en consolidar el espacio ganado en el parlamento y en las comunas donde ha logrado elegir alcaldes y concejales.
Los partidos más pequeños de la izquierda, en donde está nuestro domicilio, se han caracterizado en este último periodo en no ser capaces de construir una estrategia política, que permita consolidar un proceso de rearticulación y de acumulación de fuerzas propias que nos permita, en un próximo período, conducir el incipiente movimiento popular que apenas levanta la mirada, que no logra consolidarse en estructura representativas y menos pensar que estamos cerca de una sociedad donde se consoliden los sueños y esperanzas de justicia , igualdad y fraternidad.
SIN IZQUIERDA SOCIAL NO HAY IZQUIERDA POLITICA
La Historia Chilena y de América Latina a demostrado en varias oportunidades que cuando se dan procesos de creación o de fortalecimiento de fuerzas políticas de izquierda es por que existe un movimiento social y popular emergente, vital, y en vía de consolidación. En el caso chileno así fue en el período del surgimiento de Frente Popular, de la Unidad Popular y durante la lucha antidictatorial. Por tanto, si hoy los partidos consecuentemente de izquierda (no los progresistas), pretenden levantarse en alternativa para el pueblo deben resolver adecuadamente esta ecuación entre izquierda social e izquierda política. El camino recorrido por los países hermanos de Bolivia, Venezuela y Ecuador han demostrado claramente cual es el camino correcto que se debe recorrer para llevar a cabo procesos de liberación del sistema opresor imperante y la construcción incipiente de una sociedad alternativa al neoliberalismo.
En nuestro País las experiencias históricas que dan cuenta de movimientos populares fuertes, están claramente establecidas y las enseñanzas que ellas decantan son la fuente que debe nutrir nuestro futuro quehacer y accionar.

LAS TAREAS TACTICAS PARA CONSTRUIR ESTRATEGIA DE LIBERACIÓN

Este congreso partidario es la gran oportunidad para consolidarnos como un partido de izquierda, que asuma el socialismo como un objetivo principal. Para avanzar en esta perspectiva señalada, proponemos lo siguiente:
1. La discusión política que surja en el seno de este congreso debe estar precedida por acciones de construcción de organización del pueblo. Será en la población, villa o condominio, será en la universidad, liceo y escuela,en la fabrica, la oficina, sin descuidar otros espacios donde radica el pueblo, nuestra energía principal debe dirigirse a la construcción de organizaciones populares en el ámbito poblacional (territorial), y estudiantil. La IC históricamente creció en esos espacios y desde ahí contribuyó de manera sustancial a los procesos democráticos y libertarios en etapas anteriores.
2. Recrear las bases teóricas que han orientado las acciones libertarias y revolucionarias que se han desencadenado en la historia de los países del mundo. Los dos grandes estrategas de movimientos de liberación fueron Lenin y Mao tse Tung, ambos fueron construyendo teorías revolucionarias, que se pusieron al servicio de las grandes transformaciones sociales, ellos se insertaron directamente en los procesos de articulación de las organizaciones de trabajadores, campesinos, intelectuales, etc. En paralelo a la construcción de organizaciones populares fueron articulando el partido revolucionario que daría conducción a estos procesos de transformación de sus sociedades, para ser más igualitarias y tener mayor justicia. Es necesario también revisar los escritos de Marx, Lenin, Mao, Gramsci. Sin duda es una tarea ineludible que tenemos que desarrollar para orientar nuestra acción revolucionaria. Junto a lo anterior, también debemos releer experiencias que en América latina, dirigieron Paulo Freire (educación popular), diversos teólogos de la liberación que mostraron el camino del compromiso cristiano con los oprimidos y los pobres del campo y la ciudad.
3. En nuestro país revolucionarios como Luis Emilio Recabarren, Clotario Blest, Salvador Allende y otros marcaron un camino que es necesario recrearlo y sacar de ello las enseñanzas que podemos replicar en el futuro inmediato.
La acción inmediata a la cual tiene que abocarse nuestra militancia es el construir organizaciones populares y, a partir de ello levantar plataformas de lucha y movilización. Al calor de este accionar se debe ir ampliando la orgánica partidaria. Serán los compañeros más lúcidos de las organizaciones los que invitaremos a compartir con nosotros una visión de país y una utopía que nos llevará a parir una sociedad con oportunidades reales para que nuestra gente se desarrolle y asuma los valores de la solidaridad, la justicia, la igualdad y la fraternidad e instale en el horizonte el socialismo.
4. El congreso será un espacio en donde la militancia se encontrará con los miembros de las organizaciones populares, se sistematizaran las experiencias desarrolladas al interior de ellas y se le dará una proyección política al quehacer social y a las acciones y movilizaciones realizadas.
La multiplicidad de estas experiencias nos permitirá crear nuevas ideas, levantar teorías particulares, que alimentarán l plataformas que nos permitirá elaborar la estrategia definitiva para colaborar en este nuevo proceso de emancipación popular y de construcción de una sociedad alternativa al neo-liberalismo imperante.
5. Debemos ser capaces, al calor de nuestro congreso convocar al conjunto de la izquierda a esta gran tarea de construcción del nuevo movimiento popular. Nadie sobra en esta gran tarea y debemos ser capaces de entender todos que sin izquierda social no hay izquierda política.
! el presente es de lucha, el futuro es nuestro!.
“hombro con hombro, mano con mano, pueblo marxista, pueblo cristiano”.

sábado, mayo 01, 2010

1 DE MAYO, LA LUCHA SIGUE HOY MAS QUE NUNCA...
TODOS A LA ESCUELA SANTA MARIA
LA IZQUIERDA SIGUE VIVA